domingo, 29 de diciembre de 2013

2014

Muy buenas noches.
Aquí la MDLN.
En respuesta a los escritos del PDLN.
Sobre el primero. Solo decir que es cierto lo de la piscina.
Si, cada verano  desde hace muchos  hago mi ceremonia de poner y cuidar mi piscina “cutre salsichera” como la llamo yo.
Le puse ese nombre cuando vivíamos en la gran casa. Pues en la casa teníamos una piscina cubierta enorme, la cual nunca se termino por falta de presupuesto.
Y dicha piscina no pegaba nada con el resto de la casa.
Dicha piscina cumple y ha cumplido siempre su cometido, que es el de refrescar los calurosos días de verano y a su vez coger algo de color.
Mi familia se rie, pues debe ser la piscina más limpia a este lado del Misisipi.
Me encanta y me relaja, cuidarla, que le voy hacer.
Sobre el resto del escrito decir que el tal Spinoza. Jamás ha participado en mi ceremonia piscinera. Y reconociendo mi incultura, no tengo ni idea de quien es.
Lo de la frase de “esto es una trampa mortal”. Es completamente cierto, de vez en cuando  suelto frases lapidarias de ese estilo. Pero siempre con un porque.
Esta fue causa de descojono por parte de mi marido y mi hija.
Os cuento, Estábamos de vacaciones en San Sebastian. Nos alojábamos en el Hotel Maria Cristina (que lujerio). Pues bien, habíamos ido a cenar con unos amigos y a la vuelta al Hotel, debido a unas obras, no había manera de conseguir acceder a la entrada del parking .Después de varias vueltas sin obtener  resultado de cómo entrar en dicho parking, y viéndome algo agobiada, solté la famosa frase. Pues en aquel momento me pareció UNA TRAMPA MORTAL.

Sobre el segundo escrito, decir que me reí y que me gusto mucho más.
Es de los que van más al grano, ¿no es cierto?.
Confieso que por un rato, estuve intrigada. Llegue a creer que el Sr. Que llamaba insistentemente a mi movil, acabaría siendo algún amante desconocido y desesperado.
Hubiera estado bien. Menuda sorpresa, verdad?
No tengo que decir que esa parte es mentira, lógicamente.

Sobre la coquetería, es cierto, soy muy coqueta. Pero si es cierto que siempre me encuentra guapa, eso me enternece. Pues confieso que algunas mañanas me levanto, siendo de verdad “la niña del exorcista”.Pues no todas las noches me acuerdo de quitarme el rimel, y como supondréis entre los pelos a su aire y los restos negros en los ojos, me diréis quien esta guapa. Pero es de agradecer dicho comentario y más después de tantos años. Gracias cariño.
En esta ocasión, no he podido contraatacar con fuerza. No me ha dado motivos.
Pero creo que tendré ocasión en próximos escritos. Como también creo que me arrepentiré de haber deseado durante años ser su “musa”.
Lo iremos viendo.

Por cierto, estas fiestas, creo que me estoy  pasando con la comida, como muchos de nosotros. Lo que quiere decir, que tendremos que ponernos serios, pasadas las fiestas, con el fin de recuperar el equilibrio mente cuerpo, si no el titulo del blog, cada vez tiene menos sentido y tendré que cambiarlo.
Mis mayores deseos para que los Reyes Magos os traigan muchas cosas. Y el deseo más grande es para desearos a todos una feliz salida de año y que el próximo de verdad sea mejor. Pues es un año par y los pares tienen que se mejor, digo yo.
Mucha salud para todos, que en definitiva es lo que cuenta.
Un abrazote y hasta el 2014.

viernes, 27 de diciembre de 2013

A

                                    CAPITULO II

                                     Primera Parte
                               
                                MISTEL YALILAI
                              EL BOSON DE HIGGS
                                              Y
                        MANOLO EL DEL BOMBO
                          

    Era sábado. Me levanté temprano. Mi esposa aún dormía. Después  de ir al excusado me dirigí a la cocina y me desayuné un café con leche con un par de galletas. Mientras lo hacía, observe que en la cubeta del fregadero había una bandeja con lonchas de merluza y recordé que el día anterior la futura MDLN me dijo que ese sábado almorzaríamos merluza en salsa verde.

Desgraciadamente mi esposa por falta de tiempo apenas cocina los días de diario, pero los festivos y fines de semana, en su mayoría, se recrea en laboriosas recetas. La merluza en salsa verde  es un plato que a ella le sale realmente exquisita y es sin duda uno de mis platos favoritos.


Chispa, nuestra perra, se desperezó en su canasto al lado de la mesa. Es una perra pinta, blanca, con grandes manchas negras en el lomo y otra que desde el inicio del morro la tiñe ojos y orejas a modo de antifaz.

 Luego salí al patio. Este no es muy grande, unos seis por seis metros. El día era soleado y el viento fresco, lo que se agradecía después de un verano tan caluroso. Aún siendo tan temprano oí las voces de  algunos niños jugando en el pequeño parque infantil que hay delante del edificio.

Cogí el cuenco de Chispa, entré de nuevo en la cocina y la puse de comer. Acabado  fui al comedor, me senté en el sofá y puse la televisión. En aquel momento decidí no quitarme el pijama en todo el día. Chispa, después de comer vino a mi lado, me miró, giró varias veces sobre sí misma y se echó en el suelo.  Al poco mi esposa se levantó. Me dio los buenos días,  fue a la nevera y  cogió  un complemento lácteo. Luego vino hacia mi y me besó. Se sentó en el sillón y asentándose los cabellos con las manos dijo: 

-        Debo estar horrorosa.

Nunca, en ninguna circunstancia he encontrado fea a mi mujer, y mucho menos horrorosa.  (Y me encanta que aún guarde esa coquetería matinal después de tantos años amaneciendo juntos)

Después de tomarse el café retiramos de la mesa auxiliar los restos de la cena de la noche anterior. Acomodados ya en el comedor. Ella  comenzó a extraerse con pericia inexistentes impurezas de su rostro ayudándose de un espejo de aumento,  mientras yo  conectaba la tablet y daba un repaso  por encima a los periódicos  deportivos y generalistas.

 A estos últimos menos. Desde que empezó la crisis siento verdadera náusea,  vergüenza ajena de nuestros políticos, tanto de los que nos gobiernan como de la oposición. Cuando leo o escucho sus declaraciones no puedo dejar de sentir una repugnancia visceral.

  Más tarde ella se levantó y al poco oí la ducha a través de la pared. Acabada ésta,  y al no aparecer en el comedor me levanté del sofá y fui a ver qué hacía. Ella Rebuscaba en uno de los cajones del armario de la habitación pequeña. Me quedé detrás enmarcado en la puerta  sin decir nada. Abrió otro cajón y siguió buscando. Luego me miró

-        ¿Qué buscas? – me vi obligado a preguntar
-        La pulsera que me regalaste para nuestro aniversario
No recordaba a qué pulsera se refería, por lo que decidí guardar silencio. Si se lo hubiera preguntado, ella me hubiera dado todo tipo de detalles y yo seguiría sin saber a qué pulsera se refiere, lo que la enervaría.

Debo decir que no poseo una gran capacidad de memoria o retentiva. Creo que es una simple cuestión física.  Por lo que me veo en la obligación de eliminar algunos recuerdos cuya importancia no siempre es la misma para mi que para las personas a las que dichos recuerdos afectan de una u otra manera.

Lo que me hace victima propiciatoria de infinitas incomprensiones que se traducen a veces en filípicas regañinas, sobre todo  por parte de mi esposa, incapaz de comprender que mis olvidos son obligados para poder mantener cierta y mínima salud mental . (La incomprensión. Oh, la comprensión.  Nadie sabe lo que padece aquel que la sufre)

 Volví al comedor.
 Cuando ella apareció de nuevo ya estaba vestida y dispuesta para salir.
-        ¿Adónde vas? – pregunté
-        Tengo que comprar las almejas para la merluza.
-        ¿Y?
-        He quedado con la Madre del Novio. Haremos el aperitivo. ¿Y tú, qué vas a hacer, irás al almacén?
-        No, hoy me quedaré aquí.
Se acercó a mi y me dio un beso de despedida.
-        Acuérdate de comprar dos barras de pan. Ya sabes que me gusta mojar en la salsa verde. – dije mientras ella iba hacia la puerta

Chispa la siguió. “No, tú aquí”, dijo. (Mi esposa) Después oí como cerraba la puerta.

Lo primero que hice, ya solo en casa, fue prepararme  un par de huevos salteados con  beicon y desayunarme. [ Sí, yo también cocino. Tanto como a ella o a la que más  me gusta cocinar complicadísimas recetas. Lo que ocurre es que por falta de tiempo por mis muchos quehaceres rara vez lo hago, debiéndome, lamentablemente, conformar con recetas más sencillas y breves. Oh, el tiempo,  cuán nos acota su brevedad]

 Abrí pues una cerveza y fui a sentarme en el sofá.  Hallábame aquel sábado con inusual ánimo reflexivo, por lo que aproveché tan inspirado momento para ponerme cómodo y darme a la meditación tumbándome a la bartola en el sofá. Luego busqué en la televisión algún programa acorde a mi caviloso estado. Por suerte ese sábado estrenaban: La Clave, presentado por Manolo el del bombo. (Hay días en que todo le viene a uno de cara)

Pero he aquí que mientras mis ojos veían los resúmenes de los partidos de fútbol del fin de semana, y mi mente reflexionaba sobre la teoría de cuerdas  y  el boson de Higgs, que ambas teorías me tienen en un sin vivir, sonó el móvil de mi esposa rompiendo tan solaz momento.

 Chispa, tumbada en el suelo alzó las orejas y me miró extrañada. Yo se la devolví aún más sorprendido al no ver aparecer a mi señora para contestar. El móvil dejó de sonar, pero volvió a hacerlo a los pocos segundos.

 Indudablemente se trataba de un hecho insólito. Mi esposa, desde que se comprara el primer teléfono portátil, sólo en dos ocasiones se ha separado del mismo por olvido. Téngase en cuenta que duerme con él sobre la mesita de noche, y su modelo actual es sumergible hasta los 30 metros. “Por si algún día me da por bucear”. 

Antes creería que en lamentable olvido mi mujer sale a la calle en ropa interior que sin su móvil.

Este sonaba en la mesa del comedor bajo unos papeles. Me levanté y fui a buscarlo dudando si contestar o no. Noté que Chispa hacía un gesto negativo con la cabeza, luego, adivinando mis intenciones, bajó su testa al suelo y se tapó los ojos con sus patas delantera (es cierto que los animales tienen un sexto sentido para el peligro)

En una decisión sin precedente, decidí contestar. Volví al sofá. La verdad es que me sentía, tal vez por la cerveza, inusualmente dicharachero.

-        ¿Sí? – dije encantador y afable.
-        Jelo, aim mistel Guo Yalilai
-        Ah, estupendo – repliqué con sincera amabilidad - Me alegra saber que sabe usted quién es. 

Y colgué

Satisfecho conmigo mismo fui a la nevera a por otra cerveza para celebrarlo. ¿Ves? -  dije a Chispa cuando volvía – Yo también puedo ser extrovertido y sociable. Volví, pues, a tumbarme en el sofá y seguí meditando sobre la fuerza gravitatoria de los objetos unidimensionales. Pero al cabo el móvil volvió a sonar. Decidí contestar de nuevo.

-        Aim mistel Guo Yalilai
-        Yo, - dije templando la voz -   el Padre de la Novia, encantado.

Y colgué.

Me sentí gozoso, eufórico, orgulloso de mi mismo por haber respondido al móvil por segunda vez, superando así mi aversión. Más a sabiendas  que con ello sin duda alguna había ayudado a un pobre hombre con problemas de identidad, si no de soledad.

 Volví pues a mis importantes quehaceres. Di un par de buenos tientos a la cerveza y vi cómo en la televisión Manolo el del Bombo entrevistaba a Piqué. Este reseñaba que la federación española de futbol debía regular la altura del césped de los campos, ya que en el partido contra el Betis, la hierba estaba sin cortar y al término del mismo debieron buscar por el herbazal a Messi con perros rastreadores,  pues por sí solos no encontraba el camino de los vestuario. 
Pero el móvil de mi mujer insaciable volvió a tañer. Dudé si contestar no sería abusar de mi don de gente.

-        ¿Diga? – respondí
-        Sel mistel Yalilai.
-        ¿Otra vez?
-        Yes

Un poco ahíto, cierto, pero para demostrarme a mi mismo que aunque poca y raquítica poseo paciencia y control nervios, me explayé (Para que luego digan)

-        Señor Yalilai, - dije modulando la voz justo hasta alcanzar el tono de mezzo-soprano (mi tono preferido cuando quiero causar cierto respeto) -  disculpe mi sinceridad, pero creo que se está usted reiterando. En su primera llamada me he alegrado de que sepa cómo se llama. Y amablemente me he presentado en la segunda. Así pues,  somos amigos, pero me parece que está usted abusando de nuestra amistad. ¿No le parece?

 Y colgué.

En la televisión emitían el resumen de Barça-Betis. Agoté la cerveza y con infinito deleite me expandí en el sofá. ¡Gol de Pedrito! Mientras, mi mente, como siempre analítica, cuasi científica… ¡Penalti!.. comenzó a reflexionar sobre el punto exacto de vibración de las cuerdas…¡Golazo!... o estado vibracional en el que se transforma un electrón en un fotón. ¡Arbitro, chufleteroooo!

 Pero he aquí que entre protones, neutrinos cerveza y golazos me iba sumergiendo  lentamente en la agradable inconsciencia que precede al sueño, cuando el móvil de mi mujer, tañe que te tañe.  Atarugado me incorporé en el sillón. Carraspeé al punto del esgarro y contesté imitando la voz de Camarón. ( tono que doy a mi voz cuando estoy ahíto, muy ahíto)

-        ¿A que es usted mister Yalilai? – dije
-        Yes
-        ¿Lo ve, señor Yalilai? Hoy ya hemos hablado tanto que nuestra conversación ha terminado por ser repetitiva.
-        ¡No colgal! – exclamó de pronto mi interlocutor voz en grito (La verdad es que me adivinó las intenciones) – Es que  yo…- siguió diciendo – no quelel hablal con usted…
-        Vaya con mi amigo Yalilai. Lleva llamándome todo el día, y ahora resulta que no quiere hablar conmigo. No sé cómo tomarme eso.
-        Yo quelel hablal con Madle de la Novia
-        Pero alma de jarrón chino. – dije por facilitarle la comprensión de la locución alma de cántaro – todo el mundo sabe que si llama a la Madre de la Novia, y contestó yo, es que ella no está, y/o  está inconsciente.
-        Ai no sabel. ¿Cuándo estalá ella en casa?
-        En cuanto se dé cuenta de que se ha olvidado el móvil. – y mirándome el reloj, añadí -:  Es decir, dentro de cinco minutos.
-        Entonces llamalé dentlo de cinco minutos – dijo con tal candidez que me enterneció
-        No se moleste. – dije compasivo
-        ¿No? ¿Pol qué?
-        Dígame, ¿De qué conoce usted a mi esposa?
-        Ella sel espelta en inflatables swimming pool, y yo sel plesidente de multinacional inflatables swumming pool, y yo quelel pedil consejo y adelantal las novedades pala el plóximo velano. Yo conocel esposa por e-mail.
-        ¿Y le corre prisa comunicarse con ella?
-        Yes
-        En ese caso le aconsejo que siga comunicándose por e-mail
-        ¿Pol qué? Yo quelel hablal con ella pol teléfono. Comunicación más pelsonal

Confieso que siento conmovedora empatía por todas aquellas personas que se empecinan en perseguir metas o deseos imposibles. (Es que soy todo favor)
     
      -  ¿Por qué? ¿Por qué? – exclamé comprensivo – Amigo Yalilai, la Madre de la Novia  tiene comprometidas todas las llamadas telefónicas en los próximos cinco años. Y puedo asegurarle que en orden de llamadas es muy estricta.
     
      -   ¡Calay! Comprendo. Mujel suya impoltante.
      - La que más, amigo mío, la que más


lunes, 23 de diciembre de 2013

GFF

                LA PISCINA HINCHABLE

                              

Antes de empezar, quisiera reseñar, para no llevar a confusión a todo aquel posible lector,  que en esta historia todos los personajes, no sólo sus nombres,  son ficticios y producto de mi imaginación, no así la circunstancias en las que se ven envueltos, basadas, todas ellas,  punto por punto, en hechos reales.  (Realismo mágico 2.0)

Por ser este escrito de gran dimensión para este medio de publicación, y no querer abusar de la paciencia ni restar demasiado tiempo de una sola vez al lector, lo pasaré en varias partes o capítulos en intervalos de tres o cuatro días.
(Vanitatis 2.0)

         
                                          CAPITULO I
                                 
                          

“Esto es una trampa mortal”

(San Sebastián. Madre de la Novia)

“Yo un año más me quedo sin vacaciones. Para llevarlo mejor, he puesto una piscina en la terraza, en esta ocasión demasiado grande pues por aquello de ande o no ande caballo grande”

(Blog. Madre de la Novia)

LA MUERTE COMO EXPERIENCIA Y OTRAS
    CONSIDERACIONES  EXISTENCIALES

              He prologado este escrito con dos significativas citas de la MDLN. (Madre De La Novia)  Una, la primera,  pronunciada con estupor en  circunstancias que no deseo recordar en este momento,  y otra, escrita tal vez con demasiada ligereza en este mismo blog.

 Ambas, relacionadas, explican el motivo por el cual me he decidido a escribir la experiencia más luctuosa  y trascendental de mi vida, aquella en la que, este verano, me enfrenté íntimamente con la muerte. No quiero que quien lea esta confesión piense que la MDLN es la causante de tan aciago suceso. No.

 Y si lo fue, como relataré, fue como causa circunstancial, no premeditada y mucho menos alevosa, pues ella misma pudo correr la misma y desgraciada suerte.
                                          
 Qué consorte, en su largo o corto matrimonio, no ha puesto alguna vez a su compañero o compañera en peligro de muerte. Sea  al sujetar una escalera desvencijada para colocar una cortina, sea por el equívoco de un condimento,  por un fogón,  estufa u horno mal apagado; en un adelantamiento automovilístico mal calculado, un suelo en demasía encerado, o como en mi caso, al instalar una inofensiva y simple piscina hinchable para solaz recreo familiar.

Todos, casi sin excepción, podríamos relatar un incidente de estas desagradables características, en el que uno de los consortes  ha podido enviudar al otro.   Y yo, hoy, sin el menor ánimo  de rencor o reproche, quiero contarles las circunstancias que me llevaron a estar más muerto que vivo; lo sucedido el aciago día en el que la muerte, abrazándose a mi cual amante y apasionada esposa me robó el aliento y silenció durante largos segundos el latido de mi corazón.

 No, no guardo en ese mismo corazón salvado in extremis resentimiento. No. Tal vez  lo contrario. Por nada en el mundo deseo volver a pasar por tan terrible experiencia, si no es en aras de la Novia, de la cual soy padre, o mi propia esposa.

 Pero, ya pasado,  doy por bueno dicho trance, pues desde entonces, mi vida ha adquirido nuevos valores, sentido y prioridades. Y sin lugar a duda, me ha tornado más reflexivo y tolerante.

La vida es un regalo que se nos da prestada después de infinito azares que se han sucedido durante millones de años en el conjunto de todas las cosas creadas.

Debemos pues asumir la fragilidad de la vida, sin miedos ni pesares. Lo contrario nos aboca sin remedio a la infelicidad. Siendo la felicidad el objetivo primero y últimos al que debemos tender.

 No hay más díos que la misma naturaleza. Y ésta sólo puede existir en la finitud de todas las cosas. Nuestra existencia es menor al zeptosegundo, es decir, a la mil trillonésima parte de un segundo. Pero… todo es tiempo. 

Bajo el aspecto de eternidad, (Sub specie aeternitatis según el filosofo Spinoza)  el hombre no se diferencia en nada de cualquier otro ser. “ Un hombre feliz en nada piensa menos que en la muerte” ( Etica IV, proposición LXVIII)

 En esta época de incertidumbre, estrés, de falta de valores éticos y morales,  la obra de Spinoza está considerada  terapéutica,  autentico consuelo filosófico (consolation philosophiae) Léanla. Su lectura no es fácil y requiere de gran paciencia, pero sus definiciones, Axiomas, Postulados, Lemas, Proposiciones y Escolios, son pura satisfacción intelectual.

Por sus supuestas y equivocadas opiniones, errónea conducta  y horribles herejías que practicaba y enseñaba según los próceres religiosos de la época, Baruch Spinoza fue un racionalista excomulgado con un  terrible decreto en  1656, del que resalto algunas de sus sentencias:

  Por la decisión de los ángeles, y el juicio de los santos, excomulgamos, expulsamos, execramos y maldecimos a Baruch de Spinoza

MALDITO SEA DE DIA Y MALDITO SEA DE NOCHE; MALDITO SEA CUANDO SE LEVANTA; MALDITO SEA CUANDO SE ACUESTADE; maldito sea cuando sale y maldito sea cuando regresa. Que el Señor no lo perdone.

Que la cólera y el enojo del Señor se desaten contra este hombre y arrojen sobre él todas las maldiciones escritas en el Libro de la ley

Ahí es nada. Pero no nos engañemos, esos próceres que excomulgaron a Spinoza, siguen existiendo.

Y sin más, paso a relatar la historia de cómo estuve más muerto que vivo, cuando, parafraseando a mi esposa, una inofensiva piscina hinchable se convirtió en una trampa mortal.

                                           LA ESPECIALISTA EN    
                                          PISCINAS HINCHABLES
                                                  
Desde hace más de 20 años, cada verano, sin excepción, hayamos salido de vacaciones o no, jamás ha faltado en mi casa la tradicional compra de la piscina hinchable. Ésta, es tan consustancial a nuestros estíos, que si un año no la compráramos, estoy seguro que  los metereólogos debatirían si ese año habría o no habría habido verano.

En tal caso  de debate, los científicos llegarían sin duda a una conclusión negativa aunque sólo fuera por simple lógica silogística. Verbigracia: Si una golondrina no hace verano, la falta de una piscina hinchable en la casa de los padres de la novia, tampoco.

Como bien habrán imaginado por el proemio, la encargada de la compra de la piscina hinchable es, sin duda alguna, la MDLN. La cual, a lo largo de los años se ha convertido en una gran experta.

 Sus minuciosas observaciones sobre las mismas  pueden en legitimidad considerarse cuasicientíficas, ya que éstas abarcan todos los campos: desde el pavimento donde se asientan, la calidad de las capas de PVC de la que están formadas, la presión del hinchado y los filtros de limpieza, hasta el  saneamiento del agua.

Observaciones que cada año son  redactadas por ella misma y por escrito con todo lujo de detalles en los formularios de control de calidad que los fabricantes ponen al servicio del cliente consumidor.

La meticulosidad  de dichos informes, a lo largo de los años, han adquirido tan merecido prestigio que se han convertido por derecho propio en ineludibles ponencias en los consejos de administración de las empresas fabricantes 

El prestigio de la MDLN como especialista en piscinas hinchables para recreo familiar, se ha extendido tanto por el mundo, - mayoritariamente por China, donde se hallan las principales  fábricas – gracias a los medios de comunicación y, por qué no decirlo, al espionaje industrial, que desde hace ya años,  a partir del mes de Febrero, no deja de recibir correos electrónicos de fabricantes publicitando las bondades de sus piscina deseosos de que su marca adquiera  renombre al ser seleccionada por la MDLN.


Y hasta aquí el primer capítulo. En próximo narraré el primer contacto que tuve con el fabricante del artefacto (piscina hinchable) que me transportó durante varios zeptosegundos antes las mismas barbas San Pedro.
                         
                               

sábado, 7 de diciembre de 2013

Que tal?
Soy yo.
Me recordáis?
Voy a tratar de escribir lo que tengo que contar, con más detalles. Pues se me acusa de ser muy escueta.
En mi ausencia en el blog he estado algo ocupada.
Como creo que he contado alguna vez, hago de pinche en las clases que mi hija imparte de repostería. Como yo digo hago de madre de la Pantoja. Esto me ocupa varias tardes en la semana. Esta practica me encanta y me evade, sin olvidar que me encanta compartir cosas con mi niña.
Este trabajo de mi hija nos ha permitido vivir una experiencia genial.
Ella se apunto a un casting que hacia 4tv sobre repostería. Después de pasar varios filtros, como el envío de un video presentándose ella y a su vez tenia que presentar un pastel. También paso filtros con largas conversaciones telefónicas y finalmente  fue convocada a presentarse en Madrid al casting final junto a 499 personas más.
Como el casting era en lunes nos encaminamos el sábado ilusionadísimos todos los que pudimos. A pasar el fin de semana en Madrid y compartir con ella esa experiencia.
Nos fuimos su marido “lógicamente “ nosotros sus papis y su suegra.
Como que tenia que hacer el pastel a presentar, decidimos alquilar un apartamento, para que lo pudiese hacer.
Tuvimos la gran suerte de alquilar un maravilloso piso en la Castellana, perteneciente a una Sra. Que nada más conocerla, daba la sensación que nos conocíamos de toda la vida. La Sra era la primera vez que alquilaba su piso, un piso que estaba decorado con tanto gusto y tenia tantos detalles que era de revista.
Yo de ella no se si hubiese sido capaz de dejar mi piso a unos desconocidos. Pero se nos nota que somos buena gente, pues la Sra no se la vio muy preocupada al marcharse.
El fin de semana lo pasamos entre nervios e ilusión, pero muy bien.
Nos teníamos que presentar el lunes a las 9 de la mañana en la Plaza de España.
No os podéis imaginar la cantidad de gente que nos reunimos allí. Cada uno de los participantes llevaba su caja con su maravilloso pastel.
Mi hija presento un pastelito que estaba buenísimo, basado en una galleta de base semi dulce y tres tipos de chocolates y ganache de chocolate, metido en unas flor de loto rosa también de chocolate.
De la plaza nos  llevaron a un hotel cercano que era donde se haría el casting final.
Tengo entendido que el ayuntamiento le puso una multa a la productora por invasión de la vía publica.
“La botella que quiso ganar unos dinerillos.”
Ella estaba nerviosa, pero los demás ni contar como estábamos. Tuvimos la suerte de ser de los primeros en entrar en el Hotel, pero a pesar de ello pasamos alrededor de 7 horas.
7 horas en las que vivimos como funciona la TV un poco por dentro. Conocimos a Raquel Sanchez Silva y a varios de los pasteleros que componen el jurado.
El momento en el que la hicieron pasar a ella para enfrentarse a los siguientes filtros.
Nosotros desde fuera, veíamos como algunos salían al momento de entrar eliminados. Cada vez que veíamos salir a alguien rezábamos para que ella no fuese.
Al final fue seleccionada y entro en el programa de Deja un sitio para el postre, que emitirá próximamente en 4 TV. BIEN, BIEN, BIEN.
No olvidéis es Sanwichita como su blog.
Después de esto me toco volver a China.
Este año no me apetecía nada de nada.
Pero no hubo más remedio. Volvimos el pasado domingo. En esta ocasión, no pude coger el horario al ir y me acostado cinco días a la vuelta. Eso si me traje una gripe. Pues pensando que allí nunca hace frio, pues mira en esta ocasión si, y yo no iba preparada. Con lo cual me constipé.
En este viaje me di cuenta, que a pesar del cambio brutal que están sufriendo las ciudades Chinas, que cada año, tienen más y más edificios altísimos y modernísimos. En la manera de trabajar, que tambien ha mejorado para los trabajadores. Mejorar es que ahora solo trabajan 10 horas diarias.
Creo que este nuestro Gobierno actual, nos esta convirtiendo en la China de Europa.
`Pensarlo un poco y veréis como tengo razón .
Cada vez trabajamos más y por menos salario, estamos perdiendo un montón de prestaciones y derechos que nos había costado mucho conseguir. Y al igual que en China cada vez hay más ricos gracias a la crisis y muchísimos más pobres. Una MIERDA .
Pero como siempre trataremos de ser positivos.
Trataremos de ser muy, muy felices.
Yo soy feliz, porque mi niña es feliz y los míos estan bien y felices.
En este viaje  también hice una reflexión (estaba yo muy reflexiva)  que fue.
Me pregunte a mi misma.
Si pudieses cambiar algo de tu vida, que cambiarias?
Pues bien aunque parezca mentira, cambiar, lo que se dice cambiar NO cambiaria nada.
Quizás, trataría de cometer ciertos errores y corregir algunos comportamientos. Pero nada más.
Creo que soy una persona muy afortunada, a pesar de todo lo pasado, que no es más que pasado.
Ahora se acercan las fiestas Navideñas.
 Tengo que decorar el mini piso. Estaba pensando poner un árbol, pero solo me cabe un mini árbol, así que pondré un mini belén o una mini decoración. Que se le va a hacer, me tengo que adaptar al espacio.
Siempre puedo ser yo la que se adorne como un árbol  de Navidad, con bombillitas y todo.
Hoy quiero hacer mención a la muerte de Nelson Mandela, del cual muchos mandatarios tendrían que aprender.
Este escrito me ha quedado muy serio.
Esperemos que el PDLN escriba pronto, pues esta meditando mucho, con el próximo escrito. Tengo ganas de replica.
Tengo que deciros que él siempre ha escrito, y yo le criticaba el que yo no le inspiraba para escribir nada.
Pues ahora creo que me voy arrepentir.
Bueno, muy buenas noches.
No prometo que escribiré más a menudo, pues, si no lo hago, me siento fatal.
Un besazooooooooo
  
         

domingo, 3 de noviembre de 2013



LA FOTO TENIA QUE IR AL FINAL OK?
De nuevo con vosotros.
En espera del nuevo best- seller del PDLN.
Os contare algo de mi vida.
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Jolines ahora no se me ocurre nada. No es de extrañar, pues las musas también me han traicionado y se han ido con el PDLN.
Bueno os diré que hoy 3 de Noviembre. He tenido un domingo de lo más vago y tirado, desde hace mucho tiempo.
Porque?
Pues no lo se.
Simplemente que me lo he tomado de descanso y tanto descanso me ha superado.
Menos hacer la comida, el resto del día me lo he pasado, del sillón al sofá y del sofá al sillón. Cada vez que tenía que ir al wc, joder que trabajo. Teniendo en cuenta que en el mini piso, del salón al baño que esta más lejos, igual hay 10 pasos.” Toda una caminata”.
Por compensación he ejercitado mi mente, pues me he visto todos los programas de pastelitos, un montón de películas y a su vez he ejercitado el dedo indice de la mano derecha haciendo zapping.
Que más se puede pedir de un domingo de relax. Pues si se puede pedir, que el PDLN hubiese tenido un detalle y hubiese hecho la comida. Pero como se me puede ocurrir algo así. Como se le puede pedir a un artista literario y a una persona tan profunda, que se le ocurra tener un detalle como ese.
Me he cabreado tantas veces por la ausencia de ayuda en casa por parte del PDLN, que en ocasiones y esto es cierto, me han dado ganas de mandarlo todo a hacer puñetas y abandonar.
Porque no lo he hecho?.
Pues realmente no lo se.
Por cobarde?
Porque lo quiero?
Porque soy idiota?
Porque se me va la fuerza por la boca?.
Solo se que me toca las narices que JAMAS se le ocurra ni el preparar un pica-pica.
Eso si, me dice que me quiere mucho. Justo cuando estoy en plena bronca y eso………….os podéis imaginar la leche que me pone.
Repámpanos (por no decir otro taco).
Cuando me case y oí al Juez decir todo eso que dicen, no recuerdo que yo firmara que tenia que ser la criada de nadie.
Coño me estoy cabreando. No lo puedo evitar los “tacos” me salen con naturalidad.
Bien reconociendo que soy tonta y que nací una generación antes de lo que me tocaba.
Seguiré enfadándome y esperando el detallé que me haga sentir tanta felicidad como un orgasmo. Necesito poco para sentir un orgasmo (soy una mujer facil). La esperanza nunca se pierde. Y yo creo en las personas. Y en él también.
Ahora no me veis, pero mi cara es…………. No te lo crees ni loca, con una sonrisa irónica.
Pues mira el domingo de relax, al final va a resultar que se me anima.
Empiezo a sentir energía.
Es que eso de meterme con el PDLN me da subidón, jajajaja.
Todos tenemos nuestro mecanismo de autodefensa.
Ahora solo falta que con lo popular que se ha hecho, encima le tengáis lastima por la mujer que le ha tocado.
Que estáis pensando?
Que estoy celosa?
Pues, si, a si es. ¿Qué pasa?.
Pero no os preocupéis, no me dejare abatir.
Ahora en serio, estoy preparando la próxima replica para el PDLN, pues algo se del tema que escribe y que creo que os gustar aun más.
Acabaremos como pimpinela.


 

miércoles, 23 de octubre de 2013

Buenas noches.
Tengo que reconocer y reconozco, que el escrito del PDLN ha sido un rotundo éxito- fin de la cita.
Si hubiese sido un programa de TV habríamos ganado por goleada al resto de los canales.
Dicho esto y en defensa de mi misma.
Tengo que decir que el juega con ventaja. No solo por ser más leído que yo. Si no porque se toma su tiempo para hacerlo.
Yo escribo tal y como pienso.
El ha tardado 2 meses en escribir esa maravilla.
No es envidia……..no, para nada.
Ahora voy a por mis miles de seguidores, esos más o menos 5.
Sois una panda de infieles.
Sin compasión hacia mí. Y sin durarlo os habéis vendido al primero que ha pasado, por este mi blog.
Yo que siempre he sido tan cariñosa con vosotros, que me lo curro mucho.
Y como me lo pagáis?.
Poniéndome LOS CUERNOS con el  PDLN.
Como bien dicen eso de la infelicidad es algo innato en el
Ser  humano y que lo de ser fiel es un invento del Cristianismo.
Conclusión sois todos muy “humanos y muy poco católicos”.
A partir de ahora……………no penséis que voy a cambiar mi modo de escribir. Simplemente me limitare a ser la protagonista secundaria de este Blog.
Por ultimo. Deciros que todo es broma.
Que no estoy celosa, estoy CELOSISIMA.
Pero me divierto mucho.

Por cierto ¿Qué pasa con las saludes?.
La mía muy bien y espero que las vuestras también.
Muy buenas noches y felices sueños.
Y a esperar con impaciencia la próxima entrega del PDLN.

 

LA VENGANZA DE LMDN………” ALIAS LA NIÑA DEL EXORCISTA.

Debido a la provocación publica ante mi numeroso grupo de seguidores (5).
Me veo en la obligación de defender mi honor.
Tanto es, que estoy pensando ir a Sálvame de Luxe.
Primero y antes de que se olvide, a todos los que piensan que el PDLN, debería escribir un libro, debido a lo bien que escribe. Os diré que no es buena idea, pues el PDLN. Es extremeño.
Diréis y que?
Pues bien, que los nacidos en esta región y sin saber exactamente porque, tienen el EGO lo suficientemente elevado, como para que si se diese la casualidad de conseguir la fama, seria del todo imposible de aguantar.  Por eso es mejor dejar las cosas como están.
Dicho esto. Paso a aclara la realidad de la ficción  del escrito del PDLN .
Esto suponiendo que coincida mi realidad con la de él.
Si me gusta hablar y que?
Hablo mucho  ¿comparado con quien?
Si la comparación es con el PDLN .
Pues si hablo mucho.
Pero todo tiene su explicación.
Yo como persona educada en colegios de pago y públicos. Tengo la creencia de que cuando estas con alguna persona, sea cual sea el momento. (bueno en algunos momentos de esos que duran poco, es esos no es necesario). Es bueno hablar.
Un ejemplo. Estas comiendo en un restaurante con alguien. Pues yo tengo la necesidad de entablar una conversación. Pues de lo contrario, me aburro y pienso que mi acompañante también se aburre. Porque si no para que quedas con alguien. Te quedas en casa o comes solo.
¿Tengo razón? O no.
Yo cuando conocí al PDLN, hace mucho, en plena adolescencia. Llegue a pensar que tenia alguna dificultad en componer frases largas. Pues a pesar de que era un buen estudiante y por que no decirlo muy guapo. No brillaba por sus largas conversaciones.
Era bastante monosilabito.
Cariño vamos al cine?
Bueno.
¿Quieres que quedemos a las 5pm?
- Estupendo.
Más o menos era asi. Es más, cuando la relación se fue haciendo más seria. Yo de vez en cuando, le preguntaba.
¿Cariño me quieres?
- Si, mucho.
Con esa contestación, me daba la suficiente seguridad para seguir con él.
Yo como es normal, me montaba unos monólogos, que ni los del Club de la Comedia me igualaban.
Estoy segura que de la mitad de lo que decía, no se enteraba, pues tiene el don de la abstracción.
Es capaza de estar físicamente  súper interesado y estar mentalmente a kilómetros de la conversación.
Os cuento una anécdota.
En una ocasión estábamos en Madrid  como expositores y no recuerdo bien porque conocimos a un español que había vivido mucho tiempo en Argentina y habia vuelto con el acento y la velocidad al hablar , como puro argentino.
Pues bien dio la casualidad que coincidimos con él en el mismo restaurante. Nosotros estábamos reventados del día de feria y solo queríamos cenar e irnos al  Hotel.
Cenábamos mi hermano y el PDLN y yo.
Al vernos el Sr. Español-argentino nos pidió si se podía unir a nosotros para cenar. Bien el Sr. Con su tono y voz pausada, se dedico a contarnos sus vivencias de aquí y de allí. Mi hermano y yo le prestábamos toda la atención que nos dejaba el cansancio y comentábamos algunas de sus anécdotas, el PDLN, no soltó palabra en las dos horas y media que duro la cena.
Sabéis que paso?.
Pues que el Sr. Acabo diciendo que el PDLN era una persona que sabia escuchar y que le gustaba ese tipo de personas. Lo que no sabia él, es que el PDLN hacia horas que estaba mentalmente el la cama durmiendo y que si era buen escuchante era, porque precisamente no estaba escuchando.
Pero físicamente aguanta como un cosaco.
Con el tiempo y a la fuerza he aprendido a controlar mi diarrea verbal. Ahora soy capaz de viajar durante 1000km y hablar, lo mínimo.
 Reconozco que me cuesta y que el viaje se me hace mucho más largo que si se habla.
En una ocasión hice un viaje Barcelona Paris en coche con mi hermano y como que somos parecidos, se nos hizo el viaje cortísimo.
Tengo que reconocer que en ocasiones, si me han dado ganas de retorcerme en la silla por tanta falta de darle a la sin hueso. Pero se controlarme.
La escena de la biblioteca es ficción. Como habréis comprendido.
Que soy buena artista, si, que le voy hacer. Si una sirve para todo.
Lo del calor y que no teníamos un duro. Pura realidad.
Los detalles cariñosos y románticos……………Espero que pertenezcan a la parte de la realidad.
Por mi parte. Es que en aquel momento y a pesar de nuestra gran diferencia de manera de ser, yo era muy feliz. Es más pasados muchos años y con ellos muchos problemas, dificultades, alguna  decepción y otros avatares que conlleva la convivencia, sigo siendo feliz con mi “mudito, rata de biblioteca”.
QUE BONITO, QUE BONITO. 
  
 

martes, 22 de octubre de 2013

Soy yo, La madre de la novia. Ahora no tengo tiempo de contestar a mi querido Padre de la novia. Pero espero hacerlo largo y tendido. Continuareeeeeeeeeee.

La rata de biblioteca

                              EL TRAUMA             

En el escrito del día 28 de julio, mi querida esposa, MDLN, me define textualmente como: “Rata de biblioteca”

Al leer dicha frase no me sentí ofendido, aun cuando la frase se aplica casi siempre despectivamente para definir a una persona que pasa demasiado tiempo entre libros.

 No es este mi caso; sin ocultar por ello mi moderada afición a la lectura.

Para mí, el paraíso no es un tipo de biblioteca, como dijera Borges

Sin embargo, confieso que al leer la frase, si bien no me sentí molesto, sí experimente un escalofrío que lindó la ansiedad y que recorrió durante largo rato  mi bien cuidado espinazo, reavivando inesperadamente un viejo trauma de tierna juventud.

Como todo el mundo sabe, los traumas, o choques emocionales, aún en aquellos de menor importancia, siempre quedan subyacentes, y que, cuando los creemos ya extinguidos por el paso del tiempo, basta un hecho,  a veces tan sólo un olor, un sabor, una canción, o como en este caso, una frase escrita, para que los recuerdos afloren de nuevo causándonos  un vivo dolor.

Confieso no saber cómo superar los sentimientos negativos encerrados en  nuestra cabeza. No obstante, he oído decir, que para superarlos, uno de los métodos más eficaces es hacerles frente con determinación, reviviendo los hechos de la forma más objetiva posible, como si fuéramos un mero espectador desapasionado de nuestra propia y triste historia.

Prometo, antes de empezar, que así trataré  de hacerlo, aun en la seguridad de que ello me produzca en determinados momentos del relato evidente malestar.


                                             1973                             

Tanto la MDLN como un servidor nos hallábamos en el esplendor de nuestra adolescencia.

En aquel año, en la televisión se emitían programas como Los Chiripitifláuticos, el Un, dos, tres, responda otra vez, Estudio abierto o series como Colombo o Kung Fu.

 Se publicaba la novela Pantaleón y las visitadoras y el Atlético de Madrid ganaba la liga de futbol.

 En política, allá por septiembre, Salvador Allende se suicidó en el Palacio de la Moneda, y un hijo insigne de la monstruosidad, tomó  el mando.

Un chofer en la madrileña calle de Claudio Coello, se equivoca de dirección y al tratar de rectificar  mueren dos personas y un tal Carrero Blanco.

Por las emisoras de radio, televisión y discotecas,  se podían oír canciones como Charly, del grupo Santa Bárbara,  Il Mio Canto Libero de Lucio Battisti,  El gato que está triste y azul de Roberto Carlos, Eva María de los Formulas V, Amor Amar de Camilo VI, y  el clásico de Lou Red, Walking On The Wild Side. También el Glam Rock está en su apogeo con la edición de LPs de T-Rex y Aladdin Sane, de David Bowie.

En cine fue un buen año, por ejemplo, se estrenaron películas como El Golpe, con Paul Newman y Robert Redfort; La Noche Americana de Truffaut; Serpico y la no menos exitosa: El Exorcista, basada en la novela Willian Peter Blatty, un clásico ineludible en el cine de terror, y de gran repercusión social

En moda, las mujeres usaban botas largas hasta las rodillas, shorts y abrigos largos; y en los hombres pelo largo y alaciado, anchas patillas, camisas de colores sicodélicos,  pantalones ajustados con generosa hebilla en el cinturón y zapatos con frente ancho, tacones y plataforma.

En aquel año murió en la cumbre de su carrera, Bruce Lee, convirtiéndose instantáneamente en mito.

                            PELANDO LA PAVA


Recuerdo que transcurría el mes de agosto. El verano de aquel año fue especialmente caluroso. Serían las cuatro de la tarde, y el sol caía hiriente produciendo en la piel el escozor de las ortigas, aunque al norte, el cielo se teñía de nubes oscuras.

  La MDLN y un servidor paseábamos rambla abajo pelando - aunque más correcto resultaría decir asando - la pava.

 Al pasar por la caja de ahorros miré hacia el Club deseando entrar para protegernos del sol, pero entonces recordé que apenas me quedaba presupuesto para un par de refrescos, y hasta las nueve de noche, hora en la que ella solía volver a casa, faltaba mucho tiempo, así que pensé que mejor sería guardar el dinero hasta más avanzada la tarde.

 Pero el calor apretaba y empecé a dudar de que el galliforme animal que pelábamos no fuera a morir de insolación, o lo que era peor, que mi bella amada, en lógica decisión, deseara volver a casa hasta que pasara la canícula.

 (Algo que yo hubiera sido incapaz de proponer: antes morir achicharrado o como mojama de Barbate que privarme de su presencia)

Así que vi el cielo abierto y a una horda de niños  alados que alabaron mi suerte, cuando al pasar por la biblioteca pública la futura MDLN propuso entrar.

Rápidamente asentí sin hacer la menor objeción.

Yo jamás había estado es una de biblioteca, y consideré oportuno no decirlo, inseguro de la opinión a favor o en contra de aquella adolescente que ocupaba todo mi pensamiento pudiera formarse de mi: si empollón de haber estado, o babieca de lo contrario.

- Yo nunca he estado en la biblioteca- dijo ella como lo más natural del mundo.

Consideré aquella confesión como una muestra más de su gran personalidad. Ni por asomo la consideré babieca a aquella adolescente de Shorts magenta y camisa rutilante, sino, atractivamente contracultural, lo que hizo aún más patente mi admiración.

- ¿Y tú, has estado alguna vez? – añadió.

La respuesta, naturalmente, me fue servida en bandeja de plata, así que,  repliqué arrogante, con una típica frase del cine americano que aún hoy me sonroja haberla pronunciado:

- ¿Yo? Pero bueno, ¿por quién me has tomado?

                       
                             LA BIBLIOTECA

                   O CÓMO LA FUTURA MADRE DE LA NOVIA
                       ENTRA EN ESTADO CATATONICO

La biblioteca se hallaba en el entresuelo del edificio.
Cruzamos el enorme y viejo portón de hierro fundido y subimos las escaleras. Ya arriba, gentil, franqueé la puerta acristalada y cedí el paso a mi acompañante.

 Ésta, nada más entrar, se detuvo. Sus ojos comenzaron inesperadamente a escudriñar cada rincón del local, como si deseara detectar el origen de un malestar.

 La futura MDLN siempre ha sido una mujer de expresión alegre, y cuando su rostro no muestra dicha alegría produce cierta perplejidad. La miré y sentí que algo en aquel lugar no era de su total agrado.

Tal vez no fuera más que una falsa impresión mía, no obstante, y después de saber lo que no tardaría en pasar, debí hacer caso a mi intuición e invitarla a abandonar la biblioteca. Pero desgraciadamente, no lo hice.

  En aquella época ( actualmente no lo sé, después de lo que sucedió lógicamente no he vuelto nunca más) la biblioteca la formaban dos salas en forma de L invertida, donde los libros se ordenaban en oscuras estanterías que forraban las paredes.

 Ocupando el espacio, había grandes mesas de madera de nogal, de seis u ocho asientos, en las cuales descansaban  pequeñas lámparas individuales con pantalla verde.

 No había aire acondicionado, pero el calor quedaba amortiguado por dos ventanales entreabiertos y varios ventiladores de techo que producían una agradable brisa interior.

 Frente a nosotros, en una pequeña mesa, la bibliotecaria, bajo los sempiternos crucifijo y foto de Franco que colgaban de la pared,   escribía, y que al percatarse de nuestra dubitativa presencia, nos miró con evidente fastidio, como si la perturbáramos en su quehacer.

-¿Entramos? – dije.

 Ella asintió levemente con la cabeza.

Dos hombres de edad avanzada jugaban en silencio al ajedrez en una de las mesas. Otro hombre que parecía por su vestimenta de profesión liberal tomaba notas de un grueso volumen. Un anciano  leía el periódico. Y más allá tres jóvenes se aplicaban en sendos libros. Nos sentamos en la mesa de al lado.

 Luego nos levantamos y ambos recorrimos varias estanterías para elegir lectura. Ella se decidió por una revista de moda,  y el azar y por su sonoro nombre yo elegí un libro de narraciones de un tal Giovanni Boccaccio.
 
  Después volvimos a nuestro asiento.

Boccaccio inicia sus relatos describiendo las trágicas consecuencias de la peste bubónica que asoló Florencia allá por el año 1348.

Tras leer un par de páginas cerré el libro con la intención de levantarme para seleccionar un nuevo volumen, pero por no hacerme notar en el mutismo de la sala, me obligué a leer al azar al menos una de las narraciones.

Ni qué decir tiene que al instante quedé prendado de la sensualidad que desprendía. A tal punto me abstraje en la lectura, que cuando volví a levantar la cabeza, varios de los allí congregados habían desaparecido, y mi acompañante había dejado de ojear la revista  y permanecía en silencio con la mirada perdida en la nada.

- Si te aburres…- dije sin mucha convicción  – podemos irnos
- No – dijo

 Seguí pues leyendo. Al poco, o al menos eso me pareció, no podría precisarlo, ella se inclino hacia mí, y dijo misteriosamente:

- La silla se mueve.

Señalé con el dedo índice la última palabra que leía

- ¿Qué silla?
- Esta – dijo señalando con la mano su asiento
- La habrás movido sin querer.
- No, yo no he sido.
- Las sillas no se mueven solas. - dije. 
- Shsssssss- siseó la encargada de la biblioteca dirigiéndonos una mirada de desaprobación.
- Acabo de leer el cuento que he empezado y nos vamos, ¿de acuerdo?

Volví a reconcentrarme en la lectura. Acabé el cuento que leía, y sin recordar mi promesa, - de lo cual me arrepiento infinitamente  -  comencé a leer uno nuevo, y acabado éste principié otro, y tan embebido estaba, que no podría asegurar que fuera el último.

 Pero de pronto, un golpe seco, rotundo, metálico, precedido por un largo y siniestro chirriar de goznes, estalló en la parte baja del edificio,  sacándome de mi profundo ensimismamiento.  

La luz de los fluorescentes de la biblioteca comenzó en ese instante a titilar hasta apagarse. La oscuridad se hizo casi por completo. Sólo una leve luz lechosa entraba por los ventanales y a través del cortinaje.

  Varios truenos, como jamás había oído, retumbaron en la sala tal que si el cielo se partiera en pedazos. Uno de los jóvenes que se hallaba en la mesa de al lado, se incorporó en la silla dispuesto a marcharse, pero volvió a sentarse de inmediato cuando, literalmente, estallaron las contraventanas.

 Una ráfaga de aire violentísima  recorrió la negrura de la biblioteca elevando las cortinas y haciendo volar de un lado a otro de la estancia los papeles de la mesa de la  bibliotecaria como gigantescas y espectrales mariposas.

  La bibliotecaria asustada pegó su cabeza sobre la mesa y se protegió la misma con las manos. Luego, tras una calma expectante que duró varios segundos comenzó a granizar. El grueso granizo, impulsado por el viento golpeaba la barandilla del balcón y penetraba en la biblioteca emitiendo un ruido sordo en el parquet.

La bibliotecaria se levantó entonces de su asiento,  y con gran esfuerzo logró cerrar el ventanal. Sin poder distinguir su rostro, mi compañera, acodada en la mesa se tapaba los oídos con las palmas de las manos. 

  La lluvia sustituyó al granizo y  la bibliotecaria cruzó la sala hasta el otro extremo y cerró el segundo  ventanal.

Poco a poco la tormenta fue amainando. Por fin, los fluorescentes  comenzaron a centellear, y unos más tardes que otros, se encendieron

 Cual no sería mi sorpresa cuando vi a la futura MDLN sentada en una extraña posición. Se hallaba rígida, con los brazos caídos a lo largo del cuerpo, los ojos cerrados, e inmóvil  como una estatua.

Asustado, rápidamente me levanté de la silla, bordeé la mesa y me acuclillé a su lado. Pronuncié su nombre varias veces sin recibir respuesta.

Me aterroricé. Toqué su brazo frío y agarrotado. Me erguí y miré a uno y otro lado buscando inútilmente la ayuda a la bibliotecaria. En aquel instante los tres jóvenes se acercaron a nosotros.

- ¿Qué ocurre? -  dijo uno de ellos

Sobrecogido, guardé silencio. Volví de nuevo a buscar  a la encargada de la biblioteca, cuando mi mirada se detuvo en el hombre  que impasible leía el periódico, sordo y ciego a lo que ocurría. Debía sobrepasar la cincuentena. Tenía el pelo gris e iba peinado con esmero. Trajeado. Parecía un hombre culto.

De pronto alzó la cabeza, miró a la  futura MDLN, y dirigiéndose a mi, dijo con enervante indiferencia:

- Esa chica está en estado catatónico.

E imperturbable pasó una nueva página y siguió leyendo su periódico. Juro por Dios que odié con toda mi alma la indolencia y falta de empatía de aquel hombre.

La adolescente y futura madre de la novia abrió al punto los ojos, y sin abandonar su rigidez, dijo:

- Sácame de aquí


                               LA NIÑA REGAN, BELCEBU, EL PADRE KARRAS       
                                            Y BRUCE LEE

Su voz sonó profunda. Tenía las cuencas hundidas y los ojos ladrillaban con intensidad. Luego, inopinadamente,  se asió a los laterales del asiento, se recostó sobre el respaldo y colocó los pies sobre el travesaño de la silla

Esta,  y ante la estupefacción de los allí presentes, empezó de pronto a moverse. Primero poco a poco, y más tarde, adquiriendo una velocidad impropia y circense, pues se balanceaba  justo hasta el extremo para no caer al suelo, bien de espaldas, bien de bruces sobre la mesa

- ¿Cómo demonios hace eso? – dijo el joven de camisa a rayas

Traté de averiguarlo, pero no observé signo alguno en su cuerpo que indicara que era ella quien producía el impulso. Sus pies no tocaban el suelo, y su espalda se hallaba literalmente pegada al respaldo del asiento.

 Su torso envirotado parecía atado y bien atado a la silla, como si su cuerpo formara parte misma. Cómo lograba aquel efecto, no lo sé; y después de haber pensado en ello durante mucho tiempo, jamás me he podido dar  una explicación mínimamente convincente.

La bibliotecaria  atraída por el ruido se acercó corriendo a nosotros
- ¿Qué pasa? – preguntó
- No… lo sé – dije
- Ayúdame – me dijo
La bibliotecaria entonces se colocó detrás de la silla y yo desde uno de los costados aunamos nuestras fuerzas hasta detenerla.

- ¿Te encuentras bien? – dijo luego. Y al inclinarse sobre ella y ver su rostro descompuesto, iba a añadir algo, pero el viejo del periódico, exclamó con la misma y despreciable indiferencia:
Esquizofrenia. – y como un oráculo de lo incuestionable, agregó -: Esa joven es esquizofrénica

La MDLN giró al punto lentamente la cabeza. Tenía el rostro  exsánime y sin expresión.  Clavó sus ojos ahora violáceos en el hombre,  como si deseara fulminarlo, guardó unos segundos de silencio,  y dijo con toda la rabia del mundo:

- Viejo apóstata.  ¡Hijoputa!

Era la primera vez que oía a la futura madre de la novia  insultar gravemente a una persona mayor. Mi sorpresa, lógicamente, fue mayúscula. Ya no tan sólo por el improperio en sí mismo, sino por el grave tono con que lo pronunciara

- Vigilarla. – dijo la bibliotecaria -  El teléfono no funciona. Voy a avisar a alguien.
- No tarde - dije

Una vez que la bibliotecaria desapareció, oí que uno de los jóvenes decía, como para sí:

- Yo llamaría a un sacerdote.

Luego se estableció un largo silencio. Me acuclillé de nuevo a su lado y rogué que la ayuda no llegara demasiado tarde.

- ¿Qué significa apóstata? –dijo otro de los jóvenes. Estos se hallaban detrás de mi.

De la calle llegaban lejanos ecos, como si ésta, la calle, fuera un mundo paralelo, inalcanzable e irreal

- Debe ser una palabra extranjera.  ¿Sabe extranjero?- me preguntó

No contesté. Estaba aterrado sin saber qué hacer. Cada segundo desde que marchara la bibliotecaria era una eternidad

- Está poseída  - dijo uno de los jóvenes hablando entre ellos
- Deberíamos asegurarnos

Ni siquiera podía racionalizar las palabras de los jóvenes. Lejos de censurarles sus disparates, los agradecía: empujaban el tiempo. El joven de menor edad  se sentó entonces frente a la futura MDLN. Cruzó los dedos de las manos sobre la mesa e impostando la voz, dijo:
- ¿Hay alguien dentro de ti?
- …
- ¿Es el capitán Howdy?
- …
El joven de nariz aguileña murmuró algo al oído de su amigo.
- ¿Qué? Ah, sí.  ¿Cuál es el nombre de soltera de mi madre?
- ¿Queréis dejarla en paz? Idiotas. – salté. El joven de la camisa a rayas se levantó de la silla y desapareció -  ¿Te encuentras mejor? – la pregunté a la futura MDLN -  Aguanta un poquito más. La bibliotecaria no tardará en llegar.

Al poco el joven de camisa a rayas volvió a aparecer. Se colocó frente a mí, al otro lado de silla en la que la enferma estaba sentada. Había descolgado el crucifijo de la pared.

- ¡Satán, espíritu inmundo! – declamó de pronto  alzando el crucifijo
- ¡Pero qué haces! –dijo  su amigo quitándoselo de las manos – ¿Es que no te acuerdas de lo que hacen las endemoniadas con los crucifijos, o qué?
- Es verdad. ¡Madre mía! – dijo, al tiempo que  marchaba de nuevo
- Quiero irme – dijo la madre de la novia.
- Creo que lo mejor es esperar. Necesitas que alguien te vea. - contesté

Pero el joven fatigoso de camisa a rayas volvió a hacerse presente. Esta vez en lugar del crucifijo portaba el retrato de Franco.

- ¡Belcebú! ¡Belcebú! – gritó vehemente -  ¡Escucha! -  Mira la imagen de nuestro  generalísimo Francisco Franco. Salvador de la patria para gloria infinita de Dios.  Pesadilla de rojos, ateos y herejes. Centinela de occidente.  Fundador del Nacionalcatolicismo. ¡Oh Franco!, salva a tu sierva
- Oye…, ¿por qué no imitas la voz de Franco? – dijo su amigo
 ¡Calla, hostias!- dijo éste. Y prosiguió -: ¡Tiembla ante él, Becebú! Príncipe de todos los asesinos. ¡Viejo hereje! ¡Carroña! Puerco degenerado.  ¡Lechón!
- ¿Lechón? – dijo el amigo sorprendido - ¿Llamas lechón a Belcebú?
- Sí, qué pasa. ¡Yo te conjuro! ¡Huye espíritu hostil! – y el joven calló, como haciendo memoria -  Ah, sí- dijo - ¡Vade retro me, Satanás! –  y volvió a callar, luego dijo mirando a uno de sus amigos - : Oye, me ha quedado bien eso de Vade retro me, ¿verdad?
- Uy, la mar de bien, sí

De pronto, lentamente, la futura madre de la novia, ayudándose en la mesa, se incorporó de la silla. El joven al verla, quedó petrificado. Ella dio dos pasos hacia él  y le miró con intensidad

- ¿Padre Karras? - dijo

El joven,  paralizado, atónito como todos los que presenciábamos la escena, dejó caer la foto de Franco. Ella, entonces, giró su cuerpo y… ¡zas!, le arreó tal patada en la entrepierna, que me pareció ver las amígdalas del improvisado exorcista.

El joven dobló su cuerpo por el dolor. Cuando volvió a enderezarse, craso error, la que en ese momento pasaba por la niña Regan Teresa MacNeil, alias Bruce Lee, alzó de nuevo la pierna, y… ¡zas! ¡zas! y ¡zas!
Y, oh milagro, sin truco ni cartón, el joven, durante largas décimas de segundo,  levitó.


                                      EL CLUB, UN TRINARANJUS
                                                Y
                                        LOS ROLLING STONE

- Sácame de este lugar – dijo ella con voz  implorante
- Creo que…
- Quiero irme, por favor.
Parecía a punto de desmayarse.
- ¿Crees que puedes andar? – repuse
- Sí

Hubiera querido pasar su brazo por mis hombros y rodearla por la cintura como a un herido de guerra, pero no me atreví. Ella me ofreció entonces su mano

Apenas nos habíamos girado cuando oímos de nuevo la voz del viejo del periódico. Habló con la misma indiferencia irritante

- No deberíais marchar. -  dijo dirigiéndose a mi - Está enferma. Es posible que gravemente  – e indolente mojó con la lengua la yema de su dedo medio, pasó una nueva página del periódico y reanudó una vez más su lectura.

Desde la primera vez que aquel hombre se dirigió a nosotros, su pasividad me pareció indignante. Sin embargo dudé de que no tuviera razón. Por su tono de voz y aspecto pulcro parecía saber de lo que hablaba.

- Por favor – musitó ella
Lentamente salimos de la biblioteca y  bajamos las escaleras.
Su mano ardía
Fuera, el aire ahora era húmedo por la lluvia caída, y del pavimento, antes candente se elevaba un leve vaho.
- ¿Estás bien? – dije
- Sí.

Después de lo sucedido me sentí en la obligación de preguntarle si quería que la acompañase a su casa.
Era lo correcto.
- ¿Quieres que nos tomemos algo en Club? – dije saltándome la corrección

Ella asintió de nuevo con un leve movimiento de cabeza. Me alegré.
- ¿Puedes seguir sola o quieres…?
- Sí, ya estoy mejor. – dijo retirándome la mano

Cruzamos la calle. Por suerte, ella parecía restablecerse a cada paso que dábamos.

El Club era una sala de fiesta que abría los días festivos. El resto de la semana sólo el bar que daba paso a la discoteca se hallaba abierto. Sus asiduos estaban formados principalmente por adolescentes como nosotros. Debido a las vacaciones los parroquianos no eran muy numerosos. Por indicación suya nos sentamos en una mesa del fondo del local.
- ¿Quieres tomar algo?
- Un Trinaranjus - dijo

Me levanté y fui hacia la barra. Alguien introdujo una moneda en la máquina de música y empezó a sonar La reina bruja de Nueva Orleans.

Mientras esperaba la bebida no dejaba de hacerme preguntas. Algunas absurdas y otras inquietantes.  Palabras como esquizofrenia, epilepsia, paranoia, hijoputa y locura aparecían y desaparecían en mi cabeza como peligrosos satélites desorbitados.

 No hacía mucho tiempo que nos habíamos conocido en los pasillos del instituto, entre clase y clase de nocturno. A los quince años es muy difícil distinguir entre amor y arrebato. Pero algo me decía, o mejor dicho, me hacía sentir que aquella adolescente extrovertida, parlanchina y desbordante era la futura madre de la novia.

En cualquier caso, y evitando los tópicos, en aquel momento, lo que sentía era muy claro y simple: sencillamente me sentía el adolescente más desgraciado del mundo. Y no. No me haría más preguntas. Tampoco a ella. Nada de preguntas.  Tal vez más adelante. Si, tal vez … 

El camarero me devolvió el cambio. Volví a la mesa con su bebida, una tónica y dos vasos largos con hielo. Serví  los refrescos en silencio y comencé a girar mi vaso entre las manos observando las burbujas de la tónica. Por fin me atreví a mirarla Su rostro, por fortuna, había vuelto a su espléndido color natural. Sus ojos brillaban ahora con intensidad y sus labios tornaron a su frescura y sonrosada tonalidad de siempre.

- Te encuentras mejor – dije
- Un poco cansada, pero mucho mejor.

La música de Pink Floid sustituyó a Redbone.

- Te he asustado, ¿verdad? – dijo ella
- No… - contesté sin mucha convicción.

Parecía a punto de llorar.

- Estoy avergonzada – dijo. Luego respiró profundamente y añadió -: No sé qué pensarás de mi, tú y los demás también, después de lo que ha sucedido en la biblioteca.
- Nada – dije
Pensar…, - pensé-  yo y los demás. Yo, nada. Yo no quería pensar, y no pensaría nada. Los demás… Si padecía aquella enfermedad terrible que dijo el viejo del periódico, estaba seguro que amigos y familiares me aconsejarían que abandonaran aquella relación.

Pero… ¿cómo? ¿También me lo dirían los demás? ¿Me dirían cómo abandonar a alguien en la cual se piensa casi obsesivamente día y noche? ¿Me dirían cómo abandonar a alguien, cuya ausencia, aún sólo siendo de horas, uno envidia incluso a las personas que simplemente se cruzan con ella en la calle? Ellos, los demás, ¿me lo dirían?

Todo se olvida. Sí. Eso me dirían. Todo se olvida. Pero…¿y si yo…no lograba olvidarla? ¿Y si yo fuera la excepción? ¿Qué dirían entonces los demás? ¿Lo siento?

Bebí un largo trago de tónica y me recriminé mi actitud. Aquel silencio oneroso y agotador que mantenía. Debía decir algo. Todos, o casi todo el mundo, me tiene por un tipo introvertido,  algo cáustico a veces, bien es verdad, pero ocurrente. Por lo tanto, eso no debería ser un gran impedimento para mí

Al punto, los mismísimos Rolling Stones acudieron  en mi ayuda. En el bar sonaron los primeros  acordes de Angie. 

- Te preguntarás qué me ha pasado - dijo.
A la adolescente y futura madre de la novia se le inundaron los ojos de lágrimas.
- ¿Te gusta esta canción? Es estupenda, ¿verdad?- dije
- Pensarás que estoy loca
- Bueno… no a todos nos tienen que gustar las mismas canciones
- Sí, la canción me gusta mucho. Pero no me refería a eso.
- Sé a lo que te refieres.
- ¿Ah, sí? – dilo ella
- Sí. Te horrorizan las tormentas. 
- No
- ¿Sabes?, - argumenté -  mi madre en los días de tormenta se encierra en su dormitorio, y a oscuras, reza una y otra vez el rosario hasta que escampa.
- Pero yo…
- Tú... – la interrumpí – tú en vez de rezar a oscuras, le arreas un par de patadas en los testículos a cualquier impertinente que se te cruce. Más o menos es lo mismo
- No, no es lo mismo – dijo apuntando una leve sonrisa  ´- Pobre chico. Pero necesito que sepas algo sobre mí. Es algo que debes saber
- No creo que sea el momento- dije- Me lo puedes decir mañana, o la semana que viene, o el mes…
- No, necesito decírtelo ahora

Apenas me quedaba tónica en el vaso. Removí los cubitos de hielo y agoté el último sorbo. Luego, para rebajar la tensión me concentré en la voz atiplada de Mick Jagger.

- ¿Cuánto tiempo hemos estado en la biblioteca? – preguntó. No hubiera podido hacer el cálculo con la prontitud que se me requería. Por suerte, ella se me adelantó - : Casi tres horas
- Sí- dije en un murmullo
- En silencio… - dijo haciendo una pausa transitoria, como si yo debiera llegar a una conclusión
- En silencio… - repetí. Me removí en el asiento. - ¿Y? – agregué aventurándome a parecer estúpido
- ¡Sin hablar! - dijo, enfatizando las palabras.
- Sin hablar… - volví a repetir como un autómata
- Sí – dijo ella -  Ha sido inaguantable

Ambos callamos. Ella me miró ávida esperando una reacción que no llegó

- Ha sido horrible. – dijo ante mi colapso mental.
Por fin, me atreví a decir inseguro de haber entendido sus palabras:
- ¿Quieres decir que… todo lo sucedido en la biblioteca se debe a que no has podido hablar durante tres horas?
- Sí. – dijo- ¿No te ha parecido insoportable?
- Pues… -  empecé a decir entre aliviado y perplejo.

Con infinita satisfacción,  la adolescente y futura madre de la novia apoyó de pronto su frente en mi hombro

- Dios mío- dijo – Eres una rata de biblioteca.
- ¿Yo?
- Sí, tú. Una enorme rata de biblioteca

Retiré suavemente mi hombro, como ofendido

- ¿Sabes que me has dado un susto de muerte? – dije

Ella parecía repuesta

- La verdad es que he exagerado un poquito el ataque de ansiedad… Lo siento
- Veo que eres una gran actriz – dije a modo de reproche
¿Te has enfadado?
- No. Estoy decepcionado. Ni padeces síndromes catatónicos, ni estás poseída por el gran Belcebú, y ni  siquiera eres esquizofrénica. Me había hecho ilusiones

Ella rió.

- ¿Nos vamos? – dijo.

El club, sin darnos cuenta se había abarrotado de clientes. Nos levantamos y salimos. Fuera empezaba el largo crepúsculo veraniego.

- Oye…
- ¿Sí?
- ¿Ni siquiera eres maniaco-depresiva?
- No
- ¿Ni un poquito?